¿Para qué?

La “democracia por sorteo” busca mejorar cualitativamente los sistemas políticos introduciendo mecanismos basados en la activación aleatoria y representativa de grupos de ciudadanos/as para tomar decisiones de políticas públicas.

Los mecanismos basados en el sorteo se fueron creando a partir de los años 70 en numerosos países y existen múltiples ejemplos exitosos de su aplicación hoy en día (en Irlanda, Australia, Canadá, Estados Unidos, Alemania, Dinamarca, etc.).

El sorteo se usa para elegir cargos deliberativos que conforman Jurados ciudadanos o Asambleas ciudadanas, es decir, asambleas que deliberan y toman decisiones como podría ser el caso del Pleno de un Ayuntamiento o del Congreso de los diputados.

El sorteo ya es un avance significativo cuando se usa en procesos de participación. Más allá, repensar el sistema político en base al sorteo permitiría un cambio profundo de nuestras democracias. Algunas personas y colectivos piden por ejemplo que segundas cámaras (como el Senado) puedan ser cámaras sorteadas.

El sorteo ya se usaba en la democracia ateniense. Para entender en qué punto histórico nos situamos, y la pertinencia de re-introducir el sorteo 200 años después de la creación de las democracias representativas, recomendamos aquí una serie de vídeos.

Hablar de “democracia por sorteo”, es decir, de democracia deliberativa, suele también llevar a una serie de preguntas que contestamos aquí:

Ventajas y dificultades
El sorteo, y más condiciones
¿Quién puede participar?
¿Qué se puede decidir de esa manera?

Imagen arriba: Clemente Bernad (detalle)